Esta palabreja viene porque ayer fue el “martes día de los gordos” que se traduciría como fet=gordo; tisdag=martes y dagen=día (el sueco, fuente de practicidad y síntesis!, rompecabezas no apto para mentes ansiosas!). Se supone que este día es el día exacto en el que entramos en cuaresma y por ello toooodas las panaderías y pastelerías de la ciudad (que son realmente muy pocas, aspecto que intentaré analizar otro día) se inflaron a vender semlor.

Dulce típico de este día

Este dulce típico se supone que es la última tentación antes de estos días de recogimiento y meditación en los que sumerge el mundo cristiano para devolver las deudas contraidas con aquel tipo de la barba el Salvador. Pues bien, esta es la manera escandinava de darse el último homenaje antes de la cuaresma. Yo, cínico y escéptico por naturaleza, pero no por ello menos curioso; me armé de coraje y me fui a la panadería dispuesto a que me atracasen (si amigos, el catolicismo es negocio, entre otras cosas, mejores y peores, que no vienen a cuento en este blog), también espoleado por mi sueca favorita que insistió en que es lo que tienes que hacer en este día, y me pillé una de estas delicias de masa, nata y pasta de almendras aunque ni los dulces y, sobretodo, la nata sean santo de mi devoción.

Para finalizar, tengo que decir, que a pesar de ser una bomba calórica que haría temblar a un habitante de Hiroshima, la experiencia no fue tan mala. Eso sí, sólo pude zamparme la mitad de mi dulce cuaresmal ya que mi particular tentación rubia no dudó en dejarme con las ganas. Supongo que es lo que tienes que hacer tooodos los días.

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